
Dicen que las derrotas son huérfanas, pero en el caso de la final perdida por Emelec sí es posible enumerar una serie de personajes que se lamentan por la victoria y la corona de Independiente del Valle, campeón nacional 2021, y por los sucesos del cotejo decisivo. Aquí están:
Nassib Neme y su pésimo ojo
El máximo dirigente eléctrico apostó por el DT Ismael Rescalvo, en una jugada que causó estragos en la reputación deportiva de Emelec, allá en abril del 2019: ¿sacarse a un entrenador rival que estaba liderando el torneo, fue ético? Tres años después, esa controversial jugada no sirvió para ser campeón en ese lapso. Hay que agregar que el plantel azul no fue reforzado como el mismo Rescalvo esperaba, sobre todo para la segunda fase de la Serie A.
En realidad, la mediocridad general de los rivales hizo creer que Emelec era un equipo superior, pero en realidad exhibió varios puntos flacos, sobre todo en el aspecto de los suplentes. Neme, gestor de equipos arrolladores como el Emelec del 88 al 93, por ejemplo, esta vez ha sido vencido.
Esto se lo dijo a El Universo, cuando se le preguntó por qué no contrató más:
El señor ómicron se puso feliz
Otra vez, el estadio Capwell fue el escenario de eso que se llama viveza criolla. Se supone que el aforo permitido por las autoridades que luchan contra la pandemia era del 50% de la capacidad total, pero fue evidente que en la final había mucha más gente que la permitida. Para colmo, el mal uso de la mascarilla por parte de algunos espectadores y las bengalas dieron la razón a los que cuestionan la capacidad de la dirigencia azul de organizar un espectáculo de manera profesional. Bueno, al menos no apagaron la luz en la premiación.
Ismael Rescalvo y el (ya aburrido) karma
Qué no se ha dicho ya del karma del español, así que no lo repetiré ya. Hoy, el estratega es cruel víctima de los memes y le sacan en cara cosas como esta:
¿Qué pasó con el Stamford Bridge de Pacífico?
El estadio George Capwell, desde su última remodelación, tiene fama de chueco. Pero al menos se suponía que servicios como el drenaje estaban listos. Es verdad que la lluvia puede desbordar la capacidad de cualquier sistema de desfogue, pero utilizar métodos poco convencionales como pancartas para sacar el agua de la cancha ¡en plena final! fue patético e impropio de un escenario comparado (exageradamente) con el hogar del Chelsea londinense.
¿Pedro Ortiz se cae de la Tricolor?
Los arqueros de Ecuador en el Mundial de Catar 2022 serán Aexander Domínguez, Hernán Galíndez y un tercero. El meta azul, de 31 años, estaba como favorito pero la sensacional actuación de Moisés Ramírez, de 21, ha cambiado el panorama. El arquero de IDV falló cuando tapó en las eliminatorias y eso hizo pensar que el DT Gustavo Alfaro ya no lo llamaría.
Ortiz, sin embargo, no tapó con acierto en las finales (se hablará muchos años de su pie mal colocado en el cotejo de ida) mientras que Ramírez estuvo tocado por los dioses, con penalti atajado al mejor lanzador de penas máximas de la competición. Con dos veteranos fijos como Dida y Galíndez en el arco, lo más probable es que Alfaro, como indica su tendencia, prefiera dar la oportunidad a un joven que a Ortiz.
El Guayaquil ganó la guerra de bancos
Esto es muy curioso, digno de un análisis de los expertos de marketing. La banca es, hace rato, el principal patrocinador de los clubes más importantes y a la final llegaron IDV (Banco de Guayaquil) y Emelec (Bando del Pacífico). Tras el pitazo final comenzaron a desplegarse los anuncios del Banco de Guayaquil, cuyos colores magenta se reflejan en las camisetas usadas por IDV en las finales, en detrimento de la principal negriazul.
Independiente, además, festejó con los colores del Banco Guayaquil en el estadio Capwell, que comercialmente se llama Banco del Pacífico. Bah, no importa, igual lo van a vender. Ahora el objetivo del Banco de Don Guille será… ¡dar la vuelta en el estadio Banco Pichincha!
La LigaPro otra vez falló en los detalles
La organización de la final fue una nueva oportunidad para que la LigaPro demuestre que no tiene idea eso que se llama tacto. Fue un error invitar a la presidenta de El Nacional, club moroso, a que coloque medallas a los campeones, por más que ella sea integrante del Directorio (¿de hecho, por qué está ahí?). Peor aún que se jugase la final pese a la lluvia.
Además, la colocación de la tarima tardó casi una hora (una eternidad para la televisión) y, para dejar una postal simbólica para este cierre, los empleados del Capwell debieron usar vallas publicitarias para sacar el agua. Los detractores del presidente Miguel Ángel Loor tuvieron mucho material para criticarlo y decirle que el torneo acabó así, patas arriba.


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