Mundial 2022, día 6: Ecuador le sacó jugo a una Naranja ácida

Se fue el sexto día del Mundial de Qatar y quedó la sensación de que Ecuador pudo haber ganado el partido y también el grupo A. No solo por ese gol anulado (correctamente, no sean sensibles) a causa del off-side de Jackson Porozo, sino también por el enorme despliegue físico y técnico que aplicó el equipo del entrenador Gustavo Alfaro para maniatar a Países Bajos.

También tuvo que ver ese pestañeo, esa maldita duda de los primeros cinco minutos que permitió que Cody Gakpo abriera el marcador. El 1-1 fue mucho premio para el equipo del legendario Louis Van Gaal, un DT ganador, tanto en el deporte como en la vida: llega al Mundial luego de vencer al cáncer.

Pero Van Gaal no dirige a la Naranja Mecánica de antaño, sino a una versión ácida de aquel viejo equipo, sin gracia y sin potencia. Ante Ecuador, el trabajo consistió en defender esa temprana renta y casi, casi la pierden toda. Porque la Tricolor fue, ella sí, una maquinita por los costados, con desborde, proyección y solidaridad. Aunque hubo nombres propios (Enner, Pervis, Platita, Ángelo, Piero…) fue más importante la labor colectiva, como los remos de un bote.

Aunque lo mejor estuvo en el aspecto mental. Ecuador recibió un gol muy temprano y, al final del primer tiempo, no se le concedió un gol. Eso puede afectar a cualquier equipo, pero los chicos tricolores lo manejaron con personalidad. Se lo dijo el mismo Van Gaal a Alfaro: merecieron ganar.

A propósito, Enner Valencia volvió a marcar y se metió en el club de los jugadores que anotaron seis goles de forma consecutiva para su selección en los mundiales. Si anota ante Senegal, el martes próximo, quedará en solitario al frente de esta curiosa estadística. Aunque ya está en la historia.

Es una pena que, pese a todo esto, Ecuador aún no se clasifica a octavos de final. Irá con ventaja ante los africanos, pues basta el empate. Senegal es un equipo duro, pero se nota que haber perdido a Sadio Mané afectó al esquema general y también a la moral. Ganó 3-1 a Qatar, pero hubo algunos pasajes en que los anfitriones controlaron el partido y lucharon para no ser eliminados.

Y, sí, Qatar es el primer eliminado del Mundial. Tantos miles de millones invertidos en organizar un torneo de esta magnitud para no sacar ni un punto. Deportivamente, esto ha sido un fiasco. El entrenador español Félix Sánchez deberá explicar por qué, luego de un proceso de 88 cotejos desde el 2017, se ha llegado a este hazmerreír.

En el grupo B, todo se apretó bastante. Estados Unidos e Inglaterra empataron sin goles mientras que Irán dejó atrás la goleada de la primera fecha y venció por 2-0 a Gales, una de las grandes decepciones del torneo.

Lo del equipo persa fue épico, pues no es sencillo recuperarse luego de un 6-2, además del peso emocional que existe por la postura política de los jugadores con respecto a la crisis de su nación. La alegría en las tribunas (Irán está muy cerca de Qatar) fue emocionante.

Para colmo, de Gales salió la primera tarjeta roja del torneo: el arquero Wayne Hennessey se fue luego de derribar a Mehdi Taremi, al minuto 85.

Inglaterra no pudo repetir ante sus primos yanquis la exhibición del debut, pero el empate pone al equipo del elegante DT Gareth Southgate prácticamente en octavos de final. Irán (tres puntos) y Estados Unidos (dos puntos) chocarán en la última fecha y, como lógicamente no pueden ganar ambos los tres puntos, los ingleses tienen mucha ventaja.

Sí, el destino quiso que acérrimos enemigos ideológicos y geopolíticos como lo son Irán (mejor dicho, los ayatolas) y EE.UU. deban definir el boleto de la clasificación, con el marco especial de las protestas sociales en tierras persas. Es obvio que el régimen revolucionario islámico usará el triunfo sobre el demonio capitalista como propaganda. Hagas sus apuestas.

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