Mundial 2022, día de cuartos de final: Neymar llora y Messi venga a Riquelme

Se fue el primer día de los cuartos de final de Qatar 2022, con dos cotejos muy diferentes pese a que ambos acabaron en tanda de penaltis. En el primero, Croacia eliminó a Brasil y destruyó las esperanzas de Neymar de llevarse la Copa y también puso final a la era del DT Tite, una etapa llena de triunfos pero, paradójicamente, casi vacía de alegrías.

Adenor Leonardo Bacchi comandó a Brasil durante 81 cotejos, con 60 victorias, 15 empates y apenas 6 derrotas. Además, la Canarinha registró 174 goles a favor y 30 en contra. Impresionantes cifras que solamente le permitieron ganar la Copa América del 2019 y… nada más. Dos mundiales consecutivos echados en cuartos de final por equipos europeos de segundo orden, como Bélgica (2018) y Croacia (2022). Competitivos, sí, pero que nunca han ganado una Copa del Mundo.

Hoy, la Croacia del DT Zlatko Dalic se ajustó al típico guion de sus cotejos en estas instancias, que generalmente se extienden a las prórrogas. Esta vez, el equipo ajedrezado pudo reponerse de un gol propinado por Neymar para empatar 1-1 y obligar a Brasil a jugarse el pase en la tanda de penaltis.

Quizás todo fue mental. Petkovic consiguió el empate a tres minutos del pitazo final de la prórroga. Eso fue demoledor. Pero fue más intimidante que Luka Modrić, el 10 croata, hubiera corrido todos los 120 minutos con 37 años a cuestas. Una recuperación suya de pelota propició el gol del empate.

También pesó que Brasil estuvo siempre incómodo, que se hubieran desperdiciado algunas opciones claras de gol y que Tite hubiera sacado muy pronto a Vinicius Jr. del campo de juego, sustituido a media hora del fin de los 90 minutos. Impensable. Y el último error fue que Neymar, el mejor pateador de Brasil, no comenzara con la tanda de penaltis sino que el DT le diera el quinto lugar. Así, Croacia se impuso por 4-2 (Neymar no llegó a patear) gracias a su temple en las penas máximas, y a que nunca traicionó su estilo.

Para siempre quedará el llanto de Neymar en la cancha mientras el hijo de Leo Perisic intentaba consolarlo.

Pese a la intensidad del juego, hubo cordialidad entre brasileños y croatas. Todo lo contrario pasó en el duelo entre Argentina y Países Bajos, pues el ambiente ya estaba cargado por las declaraciones en la víspera del DT neerlandés Louis Van Gaal. Hace años, este entrenador había declarado que no tenía buena química con los argentinos por la final de 1978. Y los roces que tuvo cuando dirigió a Juan Román Riquelme agrandaron más su fama sobre lo poco que apreciaba a los albicelestes.

Los jugadores no ayudaron al juez, el español Mateu Lahoz, quien intentó controlar esta atmósfera de odio mutuo a base de tarjetas. Las mostró desde el inicio hasta la mista tanda de penaltis. Batió la marca histórica de tarjetas mostradas en un partido mundialista, con 16. Y lo peor es que debió sacar algunas rojas, que se las guardó.

Lahoz, que aspiraba a pitar la gran final, también se equivoco: en el primer gol del cotejo, obra de Messi, no vio la invasión de área de los argentinos. Desde ahí, todo marchó terriblemente mal.

El marcador reflejó la guerra sin cuartel, con un 2-2 al término de la prórroga.

Fue inédito el permanente boquilleo de los neerlandeses. Y el cotejo acabó con los argentinos festejando de forma eufórica y desmedida. El arquero Emiliano Martínez y Lionel Messi lanzaron insultos contra Van Gaal, que miraba estupefacto. El gran Édgar Davids, asistente del DT europeo, tuvo que contener al 10 argentino, que vengó simbólicamente a Riquelme al festejar su gol con las orejas de Topo Gigio.

Messi estaba tan caliente, que también insultó en vivo al jugador neerlandés Wout Weghorst mientras daba una entrevista.

Y la jornada acabó con miles de hinchas tomando la frase de Messi, «qué mirás, bobo», para hacer toneladas de memes, canciones y demás jueguitos. Incluso, aparecieron camisetas con esa leyenda.

Para Van Gaal, esta eliminación significó un golpe a su ego: nunca perdió un cotejo en un Mundial en tiempo reglamentario y alargues, pero nunca ganó nada. Las paradojas del fútbol. Y, otra vez, los argentinos le amargaron la noche.

Deja un comentario